domingo, 6 de agosto de 2017

PABLO NERUDA: EL PRIMER ENIGMA | Mario Amorós


[Pablo Neruda, Chile, 1904-1973]

               En 1964, Raúl Silva Castro reveló que el primer poema que firmó como  «Pabloneruda» fue «Hombre», escrito en Temuco en 1920 en una hoja con membrete del dirio ‘La Mañana’. En 1919, ya había firmado como «Neruda», entre otros, «Las palabras del ciego». En 1923, al publicar su primer libro, ‘Crepusculario’, como Pablo Neruda, consagró este como su seudónimo principal, en detrimento de otros que había utilizado o que empleaba aún entonces para otros escritos, como Sachka o Lorenzo Rivas.
      


         ¿Por qué Pablo Neruda? Durante toda su vida debió responder a esta pregunta, sobre todo a solicitud de los periodistas, que le imploraron una y otra vez que desvelara el primer enigma, el secreto primigenio de su trayectoria literaria. En sus poemas «El que cantó cantará», de ‘Las manos del día’, o «No sé cómo me llamo», de ‘Geografía infructuosa’, hizo referencia a la pérdida de su nombre original desde que se decidió a ser poeta. Sin embargo, se pronunció de manera confusa e incluso contradictoria respecto al origen del que desde el 1 de marzo de 1947 fue también su nombre legal.

[Jan Neruda , Praga, 1834-1891]
                 «Necesitaba un nombre para que mi padre no viera mis poemas en los periódicos. Él le echaba la culpa a mis versos de mis malas notas en Matemáticas. Una vez leí un cuento de Jan Neruda, que me impresionó muchísimo. Cuando tuve necesidad de un seudónimo recordé a aquel escritor desconocido para todos y como un homenaje, y para protegerme de las iras de mi padre, firmé Pablo Neruda. Después este nombre siguió conmigo», explicó el 21 de enero de 1954, en la segunda conferencia del ciclo «Mi poesía», leída en el Salón de Honor de la Universidad de Chile. En cambio, cuando en abril de 1969 en Río de Janeiro, la periodista Clarice Lispector le preguntó si su nombre había sido inspirado por el checo Jan Neruda, aseguró de manera escueta: «Nadie consiguió hasta ahora averiguarlo». Y meses después, ante idéntico interrogante, indicó de manera enigmática al periodista peruano Gustavo Valcárcel en Isla Negra: «Sólo yo lo sé en este mundo».

[Calle Nerudova, Malá Strana. Praga. 2017-DSC_1757-
©Mar Martínez]
En enero de 1970, en la extensa entrevista con la reportera argentina Rita Guibert, indicó que lo había olvidado: «Ya no me acuerdo de qué se trata. Yo tenía 13 o 14 años. Recuerdo que a mi padre le molestaba mucho que yo escribiera, con la mejor de las intenciones; porque él pensaba que eso de escribir llevaría a la destrucción de la familia y de mi persona, y que, especialmente, me llevaría a la inutilidad más completa. Es decir, él tenía su razón doméstica para hacerlo, razón que no pesó mucho en mí, en mi vocación. Y una de las primeras medidas defensivas que adopté fue el cambiarme de nombre». Guibert insistió en si había escogido su apellido por el citado escritor checo… «No me parece haber conocido el nombre del poeta checo. Eso sí que por aquellos años leí un pequeño cuento de él. Nunca he leído su poesía. Pero él tiene un libro que se llama ‘Cuentos de Malá Strana’, cuentos sobre la gente modesta de ese barrio de Praga. Es posible que haya salido de ahí mi nuevo nombre. Como le digo, el hecho está tan alejado en mi memoria que no lo recuerdo. Sin embargo, los checos me consideran como uno de ellos, como parte de su país».
           
              
[Pablo Neruda, Santiago de Chile, 1904-1973]
  Y, en septiembre de 1971, explicó a unos periodistas franceses: «Cambié de nombre a los 14 años, antes de ir a Santiago, por causa de mi padre. Era un excelente hombre, pero estaba contra los poetas en general y contra mí en particular. Llegó  hasta a quemar libros y mis cuadernos. Para él, había que ser ingeniero, médico o arquitecto […] Era como todas esas personas de clase media que han salido del campesinado y que deseaban ver a sus hijos subir en la sociedad. La única manera de lograr ese objetivo era la Universidad y las profesiones liberales». Recordó también a una de las personas que más perseveró, durante años y en distintos puntos del planeta, en estas pesquisas: el poeta y cronista checo Erwin Kisch. «La verdad es que la verdad no existe, por lo menos en la historia. Un día que temía más que de costumbre que mi padre descubriera la verdad –lo que hubiera sido una catástrofe- me tocó recorrer las páginas de una revista en la cual había un cuento firmado: Jan Neruda. Precisamente en esos momentos tenía yo que entregar uno de mis poemas a un concurso. Entonces tomé Neruda para segundo nombre y puse Pablo como primero. Pensé que sería por algunos meses».
 

Mario Amorós, ‘Neruda. El príncipe de los poetas. La biografía’ (Ediciones B, 2015)

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PRAGA Y NERUDA, Mar Martínez

  
[2017-DSC_1757-Praga-Malá Strana, Calle Nerudova. ©Mar Martínez]
             
Pablo Neruda, el gran poeta chileno, cuyo verdadero nombre era Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto,  tomó prestado su apellido literario de un escritor y poeta checo del siglo XIX:  
Jan Neruda. 



¿Y quién era Jan Neruda? Jan Neruda nació en Praga, en Malá Strana, la Ciudad Pequeña, en 1834, donde murió en 1891. Escritor, periodista y poeta, participó en todas las luchas centrales culturales y políticas de su generación, y se ganó una reputación como crítico sensible. Neruda se convirtió, con Vítizslav Hálek, en el representante más destacado de las nuevas tendencias literarias. Estuvo ligado a las luchas políticas del llamado “resurgimiento checo”, un gran movimiento intelectual y artístico de reafirmación de la identidad y los valores nacionales del pueblo checo frente a la dominación extranjera (durante siglos, el territorio de Bohemia estuvo sometido a la monarquía austrohúngara). 



[2017-DSC_1757-Praga-Malá Strana, Calle Nerudova. ©Mar Martínez]
Como Pablo, Jan Neruda fue también poeta, pero su principal aporte a la literatura está en la narrativa breve donde escribió hermosos cuentos sobre la vida praguense del siglo XIX. Se le considera precursor de su compatriota Franz Kafka. Su obra maestra y más conocida es ‘Cuentos de la  Malá Strana’ (1878) donde no sin cierta representación satírica de los pequeños burgueses de Praga, relata episodios de sus recuerdos de infancia y adolescencia en aquel barrio en que nació y creció, y que llevan al lector a la Ciudad Pequeña, a sus calles y patios, tiendas, iglesias, casas y restaurantes. 





Aunque el verdadero protagonista del libro es el barrio: Malá Strana es uno de los barrios más antiguos y hermosos de Praga. Junto con Staré Mesto (Ciudad Vieja), forma parte del casco histórico de esta ciudad que siempre ha vivido como suspendida en su propio tiempo, donde su arquitectura resalta por una belleza singular y la quieta armonía. La calle donde nació Neruda, que hoy lleva su nombre (Nerudova Ulice), es una hermosa calle empinada, empedrada de adoquines, con faroles y casas típicas de rojizos tejados y chimeneas.


[2017-DSC_1679- Castillo de Praga ©Mar Martínez]


Caminando cuesta arriba se llega al majestuoso Complejo del Castillo de Praga, con su esplendorosa catedral gótica de San Vito, su monasterio de Strahov y su Palacio Schawarsenberg, además de las vistas panorámicas de la ciudad.




[2017-DSC_1797- Puente Carlos- Praga ©Mar Martínez]
Sin olvidar el monumental Puente de Carlos, el más antiguo de Praga y donde Carlos IV puso la primera piedra en 1357, con más de 500 metros de largo y 10 de ancho, acompañados por su treintena de peculiares estatuas construidas a principios del siglo XVIII.



©Mar Martínez
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viernes, 4 de agosto de 2017

PESSOA, LA BARBERÍA... Y ÁNGEL NIETO, Mar Martínez

De cuando en cuando, viene bien dejarse hacer. O así lo pienso cada vez que, acomodada ya en la butaca, y con la complicidad casi automática de unos ojos que bajan los párpados por precaución, me dejo llevar por el placer de escuchar el agua corriendo por mis sienes, empapando el cuero cabelludo como si de una cascada se tratase, sumergida toda esa selva de lianas en un baño de espuma que invita al sosiego, en la peluquería también,... pero especialmente con el tan bien elaborado paseo -craneal, podría decirse-, que con las yemas de los dedos parecen como jugar con un puzle. No sé si por casualidad, me vino a la cabeza Pessoa, las barberías de antaño con navaja y brocha de espuma a donde acudía mi abuelo (la máquina de afeitar 'philishave' fue uno de los primeros regalos que mi hermana y yo le hicimos a mi padre, conjuntamente con mi madre, algún diecinueve de marzo todavía rosa pastel) y, conociendo la alta sensibilidad del poeta, comencé a preguntarme si habría escrito algo al respecto. Encontré así esto en su 'Libro del desasosiego', en el fragmento 444:

"He entrado en la barbería como de costumbre, con el placer que me da poder entrar fácilmente sin inhibición en las casas conocidas. Mi sensibilidad ante lo nuevo es angustiante: sólo estoy tranquilo donde ya he estado. Al sentarme en la butaca he preguntado, porque me ha venido a la cabeza de casualidad, al mozo que me estaba poniendo al cuello un paño de lino fresco y limpio, cómo estaba su compañero de la butaca de la derecha, más viejo e ingenioso, que estaba enfermo. Se lo he preguntado sin que me pesara la necesidad de preguntárselo: se me ocurrió motivado por el sitio y el recuerdo. «Murió ayer», ha respondido la voz sin tono que estaba detrás del paño y de mí, y cuyos dedos se levantaban del último ajuste en la nuca, entre el cuello de la camisa y yo mismo. Todo mi buen humor irracional ha muerto de repente, como el barbero eternamente ausente de la butaca de al lado. El frío ha inundado todo cuanto pienso. No he dicho nada. ¡Nostalgia! La siento incluso de aquello que no ha sido nada para mí, debido a la angustia por la fuga del tiempo y a la enfermedad del misterio de la vida. Si dejo de ver las caras que veía habitualmente por mis calles de costumbre, me entristezco; y no han representado nada para mí, a no ser el símbolo de toda vida. ¿Aquel viejo insignificante de las polainas sucias, que se cruzaba frecuentemente conmigo a las nueve y media de la mañana? ¿El vendedor de lotería cojo que me molestaba inútilmente? ¿El vejete redondo y colorado con su puro a la puerta del estanco? ¿El dueño pálido del estanco? ¿Qué ha sido de todos ellos, que por haberlos visto una y otra vez, han formado parte de mi vida? También yo desapareceré de la Rua da Prata, de la Rua dos Douradores, de la Rua dos Fanqueiros. También yo –el alma que siente y piensa, el universo que soy–, sí, también yo seré mañana el que ha dejado de pasar por estas calles, el que otros evocarán vagamente con un «¿qué habrá sido de él». Y todo cuanto hago, todo cuanto siento, todo cuanto vivo, no será más que un transeúnte menos en la cotidianidad de las calles de una ciudad cualquiera."



[Ángel Nieto, 1972]
Por la tarde ya, y tampoco sé si por casualidad, fue la radio y no la peluquera quién me dijo aunque sin preguntar que «Ángel Nieto ha muerto». Y, casi inevitablemente y como revolviendo todas las piezas del puzle, la ‘philishave’ de los años 70' trajo consigo a la moto que salía yo a esperar puntualmente en la esquina de la entonces larga calle, para que hasta la puerta de casa me llevase mi padre en su 'Guzzi', con los pies colgando detrás suyo y soñando, convencida de que estaba volando. A mi padre le gustaba entonces Ángel Nieto tanto como Urtain a mi abuelo, que bajaba periódicamente así a casa a ver el boxeo, y nosotras montábamos nuestro propio ring de preguntas sobre el campo de refugiados de Argelès-sur-Mer, acerca del niño que allí quedó y que sería hoy mi tío Eduardo,… y, aunque Machado todavía estaba prohibido entonces, -Don Antonio, claro, que no Manuel-, más adelante y evocando juntas recuerdos en el velatorio del abuelo, le hicimos merecido sitio en nuestra postal, de color sepia ya: «Estos días azules y este sol de la infancia».

Ayer se rompió una de las piezas del puzzle en blanco y negro de mi infancia, -de nuestra infancia, Mercedes, que tú también estabas entonces-, y es que son esos casi incontables momentos los que nos hacen como personas, y aun dejando de pasar por esas calles, hay siempre más de un momento en que regresan para recordarnos que aún estamos aquí, y ellos con nosotros.


© Mar Martínez


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domingo, 30 de julio de 2017

LA VIOLENCIA MACHISTA SOBREVIVE EN LOS JÓVENES ¿POR QUÉ? Julio 31, 2013

El 25% de las mujeres atendidas en el Centro Municipal para la Igualdad eran menores de 25 años. La violencia machista no es sólo un problema de parejas casadas, como creen muchos adolescentes, que siguen perpetuando estos comportamientos con relaciones enfermizas.

Tras años de avances en igualdad, los expertos alertan de que falla la educación y de que sigue dominando una visión romántica del amor en la que las chicas lo aguantan todo, seducidas por una figura dominante y protectora. Según los sociólogos, los adolescentes se saben la teoría y racionalmente rechazan la violencia, pero alertan de que el nivel de machismo es demasiado elevado para una generación que ha crecido en el Siglo XXI.

Los centros de atención a malos tratos coinciden en que cada vez son más jóvenes las chicas que acuden a pedir ayuda. Las causas judiciales por este motivo aumentan entre los más jóvenes, según la Fiscalía de Menores.

Aunque la mayoría de las víctimas adolescentes tienen entre 15 y 17 años, los puntos especializados llegan a recibir a niñas de 12 y 13.

“En estas edades estamos luchando contra el amor, no contra el maltratador”, advierte Natividad Hernández Claverie, psicóloga responsable de los grupos más jóvenes de la Comisión para la Investigación de Malos tratos a mujeres, una ONG que da apoyo a víctimas de violencia machista desde los años 70’s.

Hernández Claverie explica que en las terapias con las jóvenes se profundiza primero en sus sentimientos hacia estas situaciones; y luego en el qué significa el comportamiento machista.

“Llaman confusas, tristes pero sin saber lo que les pasa”, apunta Diana Díaz, subdirectora de Teléfono de la Fundación Anar, que atiende por esta vía a menores en situación de riesgo y que detecta la violencia contra adolescentes como un problema emergente.

Soledad Cazorla, fiscal de sala delegada contra la Violencia de Género, se muestra “perpleja” ante el fenómeno “Me produce sorpresa que roles que entendíamos que eran del pasado se puedan repetir en gente muy joven que suponíamos que había asumido su dignidad”.

El 25% de las mujeres atendidas en el Centro Municipal para la Igualdad “8 de marzo” de Fuenlabrada (Madrid) eran menores de 25 años, frente al 23% del año anterior.

Hace tres años que las llamadas a Anar por violencia machista aumentan de forma sostenida; en 2012 registraron un 15% más que en el año anterior. En Andalucía se presentaron 78 denuncias por violencia de género contra menores de edad a lo largo de 2012; una cifra que, según el Instituto Andaluz de la Mujer, supera a las de periodos anteriores. Y cada año la media de edad es inferior al anterior.

Son tres ejemplos, pero el reparto de competencias de los centros de atención especializados -municipales, autonómicos y estatales, además de fundaciones, centros privados y otras organizaciones- dificulta dibujar un mapa sobre la violencia de género entre las jóvenes de todo el país.

Sólo se desglosan por edad las víctimas mortales y las órdenes de protección dictadas por los juzgados, en este caso, a los maltratadores (un 2% del total en 2012 frente al 1,6% de 2011). De las 32,242 mujeres que sufrieron malos tratos en 2011, 571 tenían menos de 18 años, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El año pasado, 2012, por primera vez desde 2004, una menor de 16 años murió a manos de su pareja o ex pareja; una niña de 13 años en El Salobral (Albacete), asesinada a tiros por un hombre con quien había mantenido un romance. Como en uno de cada dos casos registrados, el agresor era mayor de edad. Se suma otra víctima de 19 y seis en la franja de los 20.

La última semana de mayo, una estudiante de León fue estrangulada por su novio y una chica de 26, acuchillada en Álava. A principios de mayo, una adolescente de Madrid acudió al hospital con cortes en el torso que le había provocado su pareja, a quien intentó encubrir.

Pesa sociedad machista

Los chicos, según los expertos consultados, ya no son el lobo ibérico, pero siguen reproduciendo la desigualdad.

“El machismo está muy arraigado en una parte del inconsciente colectivo, aunque cada vez menos en el comportamiento”, sostiene Consuelo Madrigal, fiscal de sala de Menores, que define la violencia de género como una “patología social”, más que individual.

“La educación en la igualdad afecta a algunos aspectos, pero no cala en todos porque hay hombres que aún necesitan construir su identidad a partir del dominio y de la posesión sobre la mujer”, añade.

A la inseguridad y la falta de autoestima, se le suma una falta de referentes, especialmente para los chicos.

“Tarzán ha dejado de ser el héroe y ahora es muy difícil decir quién lo es. Estamos en un momento de polarización en que se ha asumido el empoderamiento de la mujer en la sociedad, pero todavía no se acaba de admitir que es necesario cierto desempoderamiento de los hombres”, alega Hilario Sáez, sociólogo de Hombres para la Igualdad.

Lo que sí constata en talleres en los institutos es que hay adolescentes que se siguen declarando machistas.

“Para mandar entre hombres, hay que distinguirse de las mujeres y de los niños. A esa edad, hay que ser el más fuerte y eso se va haciendo mediante pruebas de masculinidad.

“Tienen mucha presión y el que más habla, habla por los demás. Siempre se le suman otros que quieren ser identificados con el fuerte”, cuenta.

La concepción romántica del amor es por donde se cuela el machismo en las relaciones reales. Hace sentir a las jóvenes que tienen una especie de contrato de por vida con su pareja y que si él es violento, es porque se lo merecen; lo que aumenta la sensación de culpabilidad.

A ellos les obliga a demostrar celos y dominio para reafirmar su amor. Así lo reflejan testimonios tan antiguos como el que contaba a Anar una chica de 16 años “El otro día me dijo: ‘Me voy a suicidar si no te veo. Me quito la vida si no estás conmigo”. El 67% de las jóvenes que llaman a esta fundación no son conscientes de que sufren violencia de género.

Noemí Parra, sexóloga y una de las coordinadoras del Programa por los Buenos Tratos de Canarias, cree que además de igualdad hay que dar formación sexual, amorosa y de gestión de conflictos.

“Los adolescentes tienen muchas dificultades para establecer los límites entre lo aceptable y lo inaceptable”, zanja. Según cuenta, está trabajando con dos chicos de 13 años que le tocaron el trasero a una niña.

“Forma parte de un juego, y no entienden que están accediendo a un cuerpo que no quiere ser tocado. Están probando los límites, porque tienen que demostrar que se están haciendo mayores y reproducen todos los estereotipos”. Algunos más mayores también han acudido “muy agobiados” para que les ayuden a controlar los celos.

Las chicas que sufren la violencia, “están sometidas a mucha confusión, se debaten entre el amor y el miedo”, explica Hernández Claverie, que asegura que, con las mujeres más jóvenes, lo que mejor funciona es la terapia de grupo.

“Ellas no ven lo que les pasa, porque confunden los celos con el amor, pero sus amigas se lo hacen ver ‘¿Pero cómo estás con ese cabrón?’, le dicen, porque una vez que se dan cuenta, se convierten en salvadoras”, relata.

La Organización Mundial de la Salud acredita que los programas educativos en países desarrollados funcionan para frenar el machismo. Pero estos programas están desapareciendo en España.

La reforma educativa eliminará la asignatura de Educación para la Ciudadanía -la única que contenía contenidos sobre igualdad de género- y los seminarios sobre estas materias se están extinguiendo, algo que preocupa a los expertos.

“La vacuna contra la violencia es la educación, y hay que luchar en el ámbito preventivo para evitar que se reproduzcan los comportamientos machistas porque cuando actuamos la justicia o la policía, el daño ya está hecho”, opina Inmaculada Montalbán, presidenta del Observatorio de Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial.

Desde los 90’s “se percibe una incorporación del valor igualdad, pero un análisis con preguntas más indirectas resalta que el comportamiento no lo tienen interiorizado”, aclara Fernando Fernández-Llebrez, profesor de la Universidad de Granada y autor del estudio “Cambios y persistencias en la igualdad de género de los y las jóvenes en España” (1990-2010), junto a Francisco Camas, publicado por el Instituto de la Juventud en 2012.

“Hay un elemento de continuidad de las jóvenes con las mujeres de otras generaciones: la concepción de que no vale la pena polemizar cuando hay un problema de pareja”, aclara Fernández-Llebrez.

La forma de enfrentarse a la violencia de género es enseñar valores universales para chicos y chicas, “que pueden estar muy instruidos, pero muy poco educados en los valores”, apunta Cazorla.

“No hay que buscar en los chicos un sentimiento de culpa, sino de responsabilidad, porque eso es lo que les llevará a actuar. Si no, los chavales lo verán como una agresión y sacarán las garras”, aclara el politólogo.

Un informe realizado en 2012 por la Universidad Complutense de Madrid y el Ministerio de Sanidad desvela el machismo que arrastran los universitarios; un 11% de ellos afirma haber ejercido malos tratos (insultos, humillación, control o agresión) y, de ellos, otro 11% lo han hecho en más de una relación.

Entre las chicas, muestra que un 12% de ellas se ha sentido obligada a conductas sexuales en las que no quería participar, un 10% ha visto cómo su pareja la aislaba de sus amistades, un 8% ha vivido una situación de control hasta el mínimo detalle, un 6% ha recibido insultos con frecuencia y un 4% reconoce que su pareja le ha pegado.

A pesar de esto, sólo el 1.5% de las llamadas que recibió el 016 -teléfono gratuito del ministerio de atención a maltratadas- eran de estudiantes.

El programa contra la violencia de Fuenlabrada se basa en la colaboración entre diferentes instituciones.

“Las tutoras de los institutos nos derivan muchos casos. Cuando notan un cambio en la forma de actuar de las alumnas, les preguntan y ellas lo cuentan. Normalmente dicen que tienen una ‘relación complicada”, apunta Blanca Vergara, responsable de la atención de las más jóvenes.

Para lograr esta coordinación es necesario formar también al profesorado en cuestiones de igualdad. “El instituto es un observatorio privilegiado porque las chicas acuden cada día”, asegura.

“La transmisión de principios de igualdad es un entramado muy sutil”, declara la abogada Ángela Cerrillos, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis “Me aterra ver cómo hijas de clientas mías reproducen y amplifican modelos que a su edad tendrían que estar enterrados”.

Aunque el goteo no cesa y no deja de preocupar la violencia física, la forma más habitual de malos tratos entre jóvenes es el dominio psicológico, según detectan los especialistas.

“Ejercen un control agobiante para las chicas. A través de WhatsApp o Facebook pueden saber en todo momento dónde están, qué están haciendo y con quién.

“Las hostigan pidiéndoles pruebas; si dicen que están viendo la televisión, les piden qué película ven en un canal, y si les cuentan que están en el baño, las obligan a tirar de la cadena para demostrarlo.

“Esto es algo que no pasa con las víctimas más mayores”, explica Susana Martínez Nobo, presidenta de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres, que aclara que pese a que estos medios también están al alcance de los mayores, no los usan tanto.

Este atosigamiento se dispara en el momento de la ruptura, cuando el acosador utiliza cualquier mecanismo para mantener el control sobre su ex pareja.

Otra de las modalidades del acoso a través de Internet consiste en difundir imágenes privadas, insultos o humillaciones en las redes sociales.

“Puso una foto mía en sujetador en Tuenti y la repartió por todo el colegio. Dijo que era una broma que le hacía a todas sus novias”, contaba por teléfono a Anar una chica de 15 años, como consta en el informe de esta institución.

Lobo con piel de oveja


Características de un hombre violento

1. Los celos

Intentos de controlar y aislar a la otra persona.

No quiere salir con tus amigos y evita que salgas con ellos.

Chantajes de sobre el amor.

Interrogan a terceras personas sobre sus parejas y acusan a éstas de coquetear o de pasar demasiado tiempo con otra gente.

Suelen llamar frecuentemente por teléfono durante el día y pueden tener un comportamiento irracional, revisando los objetos personales de su pareja y acusándola de infidelidad y engaño ante la menor sospecha.

2. Un hombre controlándolo todo

Cuestiona sobre tus actividades en el día: ¿Dónde has estado?, ¿con quién? y ¿de qué han hablado?

El punto perverso de esta actitud es que quien la ejerce se convence a sí mismo y trata de convencer a su pareja de que lo hace por su bien, para ayudarla en la vida y en la toma de decisiones.

Un hombre que no confía en su pareja.


3. Grandes expectativas e hipersensibilidad agresiva

Un hombre que depende de su pareja para todo y espera que ella cumpla con sus “deberes”.

Maneja los estereotipos de género y considera que las tareas de la mujer son unas muy específicas.


Se ofende con facilidad 

El hipersensible agresivo se queja de sentirse herido cuando en verdad lo que siente es rabia.

4. El abuso verbal

Se burla o critica abiertamente a su pareja.

Para sentirse mejor, necesita tener “debajo” a su pareja.

Cada vez que se produce una discusión recurre a las descalificaciones.

5. La agresividad simbólica

Rompe o golpea objetos cuando está molesto o en medio de una discusión.

Una vez abierta la veda para los gritos y los puñetazos contra la pared, se va a más, salvo que entre en juego mucha razón y autodisciplina.

Artículo de ALBA TOBELLA, visto en  sociologos.com  

http://ssociologos.com/2013/07/31/la-violencia-machista-sobrevive-en-los-jovenes/


lunes, 3 de julio de 2017

CENTRO CÍVICO SALVADOR ALLENDE, ANTIGUO MATADERO MUNICIPAL DE ZARAGOZA

El Antiguo Matadero Municipal de Zaragoza es obra del arquitecto Ricardo Magdalena Tabuenca y fue construido entre los años 1880 y 1884. En origen fue usado como recinto de la Exposición Aragonesa de productos industriales de 1885-1886, y al año siguiente entró en funcionamiento como matadero.
[Antiguo Matadero Municipal de Zaragoza -Archivo del Gobierno de Aragón]

Se concibió como un conjunto de pabellones ordenados en torno a un patio principal de acceso. Este patio, de planta rectangular, está definido en uno de sus lados por el cerramiento de piedra que contiene los accesos principales y en los tres restantes por un porche porticado que enlaza los tres pabellones principales de matanza y los edificios de administración situados junto a la entrada principal. Los tres pabellones principales de matanza se disponen perpendicularmente volcando sus hastiales a las tres fachadas del patio.

Cabe destacar la amplitud de los espacios, la disposición clara y acertada de las edificaciones que forman el conjunto, la composición de los tres pabellones principales de matanza y en general el cuidado en el diseño de todos elementos. El conjunto  sobresale por su solidez y dimensiones, utilizando técnicas constructivas tradicionales junto con elementos industriales novedosos para la época. Cabe reseñar el trabajo artesanal del edificio en el cerramiento, carpinterías, elementos de fundición y rejería.

[Biblioteca Ricardo Magdalena, C.C. Salvador Allende-
Archivo Gobierno de Aragón]
Se trata de una de las obras maestras de Magdalena, que ya en el momento de su construcción fue objeto de prestigio y admiración. Además cuenta con el valor añadido de haber sido un punto de referencia en la vida diaria de los zaragozanos al haber sido el único matadero municipal durante casi un siglo. En la actualidad, el conjunto ha sido recuperado para nuevos usos sociales y culturales, siendo sede del Centro Cívico Salvador Allende.

Historia
Construcción original, Siglo XIX (1880-1884)
El arquitecto municipal Ricardo Magdalena Tabuenca realizó el proyecto del antiguo matadero municipal de Zaragoza, que fue aprobado en el año 1877 y que se construyó entre 1880 y 1884 en la antigua huerta de Montemolín. Fue inaugurado como recinto de la Exposición Aragonesa de productos industriales de 1885-1886, entrando en funcionamiento como matadero una vez concluida la muestra al año siguiente.

Ampliación (1888-1929)
En 1888 se instalaron tres caloríferos y un horno crematorio para las reses insalubres. En 1929, las instalaciones se ampliaron con un pabellón de mondonguería.

Cese de uso (1980)
Los sacrificios de animales cesaron en 1980 y el matadero cerró definitivamente en 1981.

Cambio de uso
Tras unos años de abandono, el conjunto fue utilizado como taller de escultura de la Asociación Pablo Gargallo y en la actualidad alberga el Centro Cívico Salvador Allende.

Declaración, Siglo XXI (2008)
El antiguo matadero municipal de Zaragoza fue declarado Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés por Orden de 16 de mayo de 2008, del Departamento de Educación, Cultura y Deporte, publicado en el Boletín Oficial de Aragón de 10 de junio de 2008.


[Antiguo Matadero Municipal de Zaragoza -Archivo del Gobierno de Aragón]
Bibliografía
FATÁS, GUILLERMO (COORD). Guía histórico-artística de Zaragoza, Zaragoza, 1991.

HERNÁNDEZ MARTÍNEZ, ASCENSIÓN. Magdalena, Navarro, Mercadal, Colección CAI 100, Caja de Ahorros de la Inmaculada, Zaragoza, 1999.
HERNÁNDEZ MARTÍNEZ, ASCENSIÓN. Ricardo Magdalena: cien años de historiografía sobre la arquitectura aragonesa, Institución “Fernando el Católico”, Zaragoza, 1997.
LABORDA YNEVA, JOSÉ. Zaragoza. Guía de Arquitectura, Caja de Ahorros de la Inmaculada de Aragón, Zaragoza, 1995.


KAFKA Y LA PERRUQUERÍA

[Biblioteca Ricardo Magdalena, Centro Cívico Salvador Allende, Zaragoza]
«Como nadie le entendía, nadie pensaba que él podía entender a los demás.»
'La metamorfosis' (1915) Franz Kafka
*
Salió esta frase en la conversación mientras anotaba en su dietario la cita para Lennon en la
perr/uquería (ya sé que perruquería es peluquería, en català, pero, como un día en Viena la Aphoteke* -farmacia, botica, apoteca-, fue la primera palabra que en mi primer viaje, hace ya más de veinte años a ambas ciudades, me llamó la atención tanto como para guardarla/s de por siempre)
Le gustó tanto la frase a Karima que le propuse leer la obra completa, total, es un libro breve, 150 páginas aproximadamente, de fácil lectura, te gustará, seguro- le dije, y le recordé de la Biblioteca, próxima en el barrio, para el fin de semana.

La sonrisa en sus ojos me decía que, cuando bajase la persiana del local que hace unos años retomó de un traspaso y desde dónde se asentó entre nosotros, ese mismo día y quizá con alguno de sus dos hijos se acercaría al Centro Cívico Salvador Allende, sito en lo que antaño fue el matadero de la ciudad, obra de Ricardo Magdalena, tan acertadamente rehabilitado y para una labor tan diferente casi opuesta a su función inicial que, sin perder su belleza arquitectónica, guarda acaso y muy levemente su nombre en la memoria de los más mayores (hay que indagar en archivos y fotos de b/n para siquiera evocarlo)

Ya no recuerdo el último libro que dejé prestado, me arriesgo por pen/última vez- le decía sonriendo cuando al día siguiente le llevé el mío que dejó su hueco en mi modesta biblioteca: Hay sonrisas que no tienen precio.

*No se fue lejos Gregorio Samsa, la perruquería está a unos doscientos metros en la misma acera que mi casa. Paso casi todos los días por allí, desde el viernes casi como un recadero a la inversa

© Mar Martínez

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domingo, 2 de julio de 2017

CAMARÓN DE LA ISLA, 25 AÑOS

Camarón de la Isla es un nombre imprescindible para comprender el cante jondo de la segunda mitad del siglo XX. Se le considera uno de los mejores cantaores de flamenco de todos los tiempos y, en opinión de muchos, un revolucionario del cante que contribuyó, junto a Enrique Morente, al renacer de un género que atravesaba una grave crisis, transformándolo desde dentro, aunque respetando sus esencias más genuinas. Su figura, que ha traspasado las fronteras del flamenco, así como su temprana muerte y las muestras de su arte que han quedado grabadas han propiciado la creación de una leyenda alrededor de su persona que se ha extendido por todo el mundo.

En 1968 inició una ampliación y renovación de su lenguaje musical y a partir de 1979 intensificó sus esfuerzos por hacer del arte flamenco un género más asequible para el público en general. Pese a las críticas de los más puristas, Camarón opinaba que no tenía sentido cantar algo que ya habían hecho otros "como un disco" si no le podía dar algo de sí mismo, que es lo que él hacía. Su disco ‘La leyenda del tiempo’ es, de entre sus diecinueve magníficos LP's, el más destacable por la gran innovación que supuso su aparición en el cante jondo.

Nacido en San Fernando, provincia de Cádiz, en 1952, José Monje Cruz fue el séptimo de los ocho hijos de un herrero gitano, Luis Monje, que murió siendo él un niño, y de una canastera, Juana. Su apodo, “Camarón”, le vino dado de la mano de un tío suyo, quien pensaba que su cabello rubio y su piel clara no encajaba con el estereotipo de un muchacho calé. Sintió desde niño la afición por el mundo de los toros, e incluso intentó iniciarse en el Arte de Cúchares, pero vio que no era lo suyo y se inclinó por el cante, algo habitual en su familia (su padre entonaba bien), donde se veneraban figuras como La Perla de Cádiz o El Chaqueta.

De hecho, se le consideró un niño prodigio, ya que su cante causaba la admiración de todo aquel que le escuchara. Con siete años cantaba en los trenes y autocares que iban de la isla de San Fernando a Chiclana o Jerez, junto a su compañero Rancapino, y sus dotes flamencas se afianzaron en las innumerables fiestas flamencas que su familia solía preparar. Su paso por las escuelas fue muy breve, pues muy pronto comenzó a trabajar en la herrería de su padre, a la vez que cantaba para ganar algún dinero con el que contribuir a la exigua economía familiar.

Uno de los locales que más frecuentó fue la Venta Vargas, donde Manolo Caracol, reputado genio del cante, reconoció su talento, e incluso le animó para que se presentara, en 1962, al concurso de cante flamenco del Festival de Montilla, el cual ganó, con lo que se inició su vida como cantante profesional, dejando definitivamente atrás su infancia. De hecho, su madre falsificó un papel, mintiendo en su edad, para que pudiera desplazarse a la Feria de Sevilla de 1963 cuando tenía tan sólo doce años; allí fue escuchado y alabado por el mismísimo Antonio Mairena. Su fama, a pesar de la edad, era ya incuestionable.

Trabajó por toda Andalucía, sobre todo en Cádiz y en la Taberna Gitana de Málaga, y participó en uno de los eventos más importantes del universo flamenco, el Festival de Mairena. Cuando contaba sólo con dieciséis años, la compañía de Miguel de los Reyes le llevó a Madrid, donde durante mucho tiempo estuvo contratado en un tablao llamado Torres Bermejas. Muchas noches, de madrugada, Camarón continuaba cantando en El Palomar, una antigua venta en las afueras de Madrid, dedicado, pues, en cuerpo y alma a su profesión. Su fama se acrecentó, por lo que de los tablaos pasó a los festivales, donde su arte pudo ser mejor apreciado por sus seguidores, que ya comenzaban a formar legión.


De Paco de Lucía a Tomatito

Sería en Madrid donde conociera al algecireño Paco de Lucía,  con quien compartiera una buena parte de su carrera artística, grabando un total de ocho discos de larga duración entre 1968 y 1977. Con él grabaría su primer elepé, ‘Al verte las flores lloran’, en 1968, un trabajo que marca la tónica de sus primeras grabaciones, en las que Camarón pone su máximo empeño en seguir la tradición del cante clásico más ortodoxo, muy respetuoso con la tradición.

No obstante, su espíritu inquieto y su amistad con los jóvenes valores gitanos de la época hicieron que buscara otros horizontes para su arte. Precisamente, sería en 1979 cuando realizara la primera grabación sin Paco de Lucía, ‘La leyenda del tiempo’, obra clave para entender el particular universo creativo de Camarón. El disco, el primero que grabara con su amigo Tomatito a la guitarra, fue una auténtica revolución en el mundo del cante, y la primera toma de contacto con el particular calvario que Camarón hubo de sufrir durante el resto de su carrera por las voces críticas que le censuraban que había “traicionado” la ortodoxia y la tradición que tan ponderada había sido antaño por parte de sus mentores. Se cuenta que hubo seguidores que, tras escuchar el disco, acudían a las tiendas para devolverlo porque “ése no era Camarón”.

La grabación, producida por Ricardo Pachón, quien ya apostara por artistas tan transgresores como los hermanos Amador (Pata Negra) o Kiko Veneno, se alejaba, bien es cierto, de la ortodoxia de guitarra, palmas y coros para introducir elementos lejanos a los palos clásicos del cante, con concesiones al rock, el jazz y las tradiciones orientales, aunque no dejara de ser un producto netamente flamenco.

El disco incluyó instrumentos hasta ese momento desconocidos en un disco de cantaores: bajo, batería, percusión, piano Fender, teclados, guitarra eléctrica, cítara... (andando el tiempo se atrevió incluso con toda una orquesta de cuerda, la Royal Philarmonic Orchestra, en su elepé ‘Soy gitano’, de 1989), aunque Camarón canta en él con el mismo sentimiento que en sus trabajos anteriores. El de San Fernando tenía la idea de acercar el cante a un público poco acostumbrado al flamenco convencional, introduciendo instrumentaciones e innovaciones estilísticas que sonaran “mejor” para el público joven, con la intención de que fuera un arte más creativo.

Son famosas, en este sentido, las ideas que expresara en una entrevista: "El flamenco está hecho, pero sobre lo hecho se puede seguir creando sin engañar, sin mistificar. ¿Por qué tenemos que hacer todos la soleá exactamente igual, como si fuéramos un disco? Si yo puedo añadirle algo propio, enriquecerla, sin desvirtuar lo que es el cante por soleá, ¿por qué no voy a hacerlo?". El cambio experimentado fue tan profundo que incluso cambió su imagen; abandonó, así, el soniquete “De la Isla” en su nombre, presentó su disco con una portada diferente a las anteriores, más “moderna”, y lució una barba que ya le acompañó para siempre.

A pesar del significado y la enorme influencia que tuvo este disco, el esmero con que fue grabado y las expectativas que despertó entre sus creadores, fue un fracaso total de ventas (apenas se llegaron a las seis mil copias). Aún así, el disco supuso un cambio radical en la escena flamenca; sin saberlo, Camarón abrió una puerta que revolucionó el arte desde dentro y que dio pie al movimiento de “los jóvenes flamencos” (a él le gustaba llamarlo “flamenco rock gitano”), que tantos frutos ha dado y que tantas opciones ha concedido al mestizaje musical entre diversas culturas y modos de entender la música gitana. No fue extraño que Camarón iniciara otras colaboraciones con artistas alejados del flamenco, como los interpretes de jazz Jorge Pardo o Charles Benevent, e incluso existen algunas grabaciones en las que hace incursiones en el rock, como en algunas del grupo Alameda o incluso en solitario.

A partir de ese momento Camarón presentó dos caras: una más comercial, la que ofrecía en sus grabaciones, que poco a poco iban siendo conocidas en gran parte del mundo; y otra más gitana y sobria, la de sus actuaciones en directo. Así, mientras sus discos eran consumidos por un público más abierto y heterodoxo, sus apariciones en los festivales se convertían en auténticas fiestas en las que el público, en su mayoría gitano, asistía con auténtica devoción y fervor casi místico.

El fenómeno fue en aumento, y en aquellos festivales donde aparecía, como en el prestigioso Cante de las Minas de la Unión de 1983, sus seguidores, que eran ya multitud, asistían embobados al espectáculo de un Camarón entregado hasta la extenuación en su cante, aunque una vez acabada su actuación (generalmente terminada con un delirio de aplausos y vítores, y un cantaor abandonando el escenario en plena catarsis), los espectadores se iban ruidosamente de la sala, sin respetar al siguiente artista. Nunca en la historia del cante se habían dado tales manifestaciones masivas, y ése era un argumento incontestable para los que criticaban su arte (la mayoría del público era gitano, cuyo instinto musical es, a la postre, el juez final y supremo del flamenco); fue, en definitiva, un fenómeno social que, no obstante, no enturbió la enorme calidad artística de su carrera.


El éxito y la agonía

Fue también la época en la que Camarón comenzó a notar los efectos del consumo de drogas. El cantaor, de hecho, soportó su adicción hasta que tuvo que someterse, a finales de la década de los ochenta, a una cura de desintoxicación por el consumo habitual de cocaína y heroína (aunque nunca lo hizo por vía intravenosa).

A este hecho se sumó el grave accidente de tráfico que sufriera el 17 de octubre de 1986 (resultó gravemente herido al chocar su vehículo frontalmente con otros dos turismos, cuyos conductores murieron en el acto), por el que fue condenado a un año de prisión menor por un delito de imprudencia temeraria (aunque no fue encarcelado, ya que no tenía antecedentes) y su detención, el 27 de agosto de 1988 en San Fernando, por insultar e intentar agredir a un agente municipal que le recriminó el mal estacionamiento de su vehículo (fue encarcelado por espacio de dos días). Todo ello contribuyó a crear una “leyenda negra” alrededor de su persona, lo que ocasionó que surgieran rumores y comentarios malintencionados que llegaron incluso a propagar la falacia de que el cantaor había contraído el sida. 

En 1989, entre marzo y septiembre, grabó en Sevilla y en Londres el disco 'Soy gitano', en el que colaboraron la Royal Philarmonic Orchestra y Ana Belén (cantando a dúo una canción compuesta por Juan Luis Guerra, "Amor de conuco"). Cuando grababa un nuevo disco con Paco de Lucía, en septiembre de 1991, su representante durante 20 años y que sólo contrataba sus recitales, Jesús Antonio Pulpón, anunció que Camarón actuaría en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Barcelona, pero meses después, en febrero de 1992, la organización lo excluyó de dicha ceremonia, si bien incluyó dos actuaciones suyas ese verano dentro del Festival de las Artes de la Olimpiada Cultural (las cuales nunca llegaron a producirse).

Su última actuación pública tuvo lugar el 26 de enero de 1992, en el colegio mayor San Juan Evangelista de Madrid. A finales de marzo de ese mismo año viajó hasta Barcelona para grabar un vídeo de promoción del Pabellón Español en la Expo 92 de Sevilla, y aprovechó este viaje para someterse a unas pruebas por una afección pulmonar, por lo que permaneció ingresado cinco días en la clínica Quirón.

Pese a mantenerse en un principio en secreto el resultado de las pruebas médicas, el 8 de abril fue trasladado a la clínica Mayo de Rochester (Minnesota), para someterse a mayores pruebas ante un posible diagnóstico de cáncer de pulmón. A principios de mayo de 1992 regresó a España para continuar con un tratamiento de reposo, que duró tres meses.

El 12 de mayo de 1992 anunció la publicación del que sería su último disco, ‘Potro de rabia y miel’, en colaboración con Paco de Lucía, que además de tocar dirigió y realizó la producción del disco, y de Miquel Barceló, que realizó el dibujo que sirvió de portada. Para la VII Bienal de Arte Flamenco de Sevilla, que se iba a celebrar en el mes de septiembre de 1992, estaba previsto que el espectáculo inaugural fuera una mezcla de cante y toreo, que iba a correr a cargo de Camarón y Curro Romero en La Maestranza.

Sin embargo, la muerte sorprendió al cantaor cuando, tras acudir al Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, la grave afección pulmonar que padecía pudo con él. Camarón fue un fumador la vida, Dolores Montoya, conocida con el cariñoso apelativo de “Chispa”, con quien tuvo cuatro hijos, Luis, Gema, Rocío y José “Joseíyo”.


Su arte

Debe considerarse a Camarón como la figura fundamental del “nuevo flamenco”, denominación que engloba a una serie de intérpretes y compositores surgidos en las últimas décadas del pasado siglo que incorporaron ritmos procedentes de otras músicas a la tradición flamenca, con la intención de enriquecer y hacer evolucionar este estilo musical.

El genio, el desgarro, lo que vino en llamarse “el duende” del cantaor de San Fernando es algo indiscutible, pero lo que realmente le hizo único frente a otros grandes del flamenco fue, sin duda, su versatilidad, su capacidad para adoptar cualquier palo con tal de que éste sirviera para expresar su arte y, sobre todo, su capacidad de transmisión, su facilidad para llegar al público, para emocionar gracias a su privilegiada voz. La forma con que Camarón sentía el flamenco, desde dentro, poniendo todos sus sentidos al servicio de su voz, era un rasgo que incluso los mejores cantaores del momento, incluido Morente, respetaban y admiraban.

A todo esto debía sumarse una personalidad afable y generosa, aunque también con marcados rasgos de reserva y timidez; de hecho, nunca asimiló su éxito; no quería convertirse en un personaje público, en un líder de masas.

La temática de sus cantes dan una idea de la personalidad de Camarón, donde plasma la identidad de un pueblo y su propia desesperación; en los textos elegidos es habitual la mención de la muerte y la futilidad de la vida, propios de la crisis existencial de sus último años, algo que contrasta con el canto a la vida, al amor y a la mujer de sus primeros tiempos, aunque siempre es recurrente la aceptación de su condición de gitano, la reivindicación de su raza y de sus costumbres, y la protesta por las condiciones, a menudo vejatorias, que padecen sus individuos, girando alrededor de uno de sus temas favoritos, recurrentes en la cultura gitana: la libertad (no es, así, extraño encontrar alusiones a la cárcel en sus temas). El soporte literario que más utilizara Camarón fue la obra de Lorca, del que cantara varias poemas en distintos discos.

Fundamentalmente los palos que cantaba fueron por alegrías, tarantos, tangos, fandangos y, sobre todo, bulerías, aunque también hizo lo propio con soleares, rumbas, malagueñas, martinetes, villancicos, peteneras, cantiñas y sevillanas, entre otras. Sus detractores le encasillaban en los cantes festeros, y le achacaban cierta mediocridad en otro tipo de palos, como las seguidillas o las granaínas; en cualquier caso, estas críticas responden precisamente a la rigidez del flamenco que había conocido Camarón, y no a la amplitud de miras de un artista que buscaba en todos los rincones posibles de su arte para encontrar la forma de llegar mejor al público.

Aunque Paco de Lucía y Tomatito fueron los guitarristas de los que fundamentalmente se acompañó, también hizo pareja con Antonio Arenas, Paco Cepero, Sabicas, Ramón de Algeciras, Raimundo Amador y Juan Manuel Cañizares. Por otra parte, fruto de su personalidad siempre inquieta, colaboró con varios artistas, e incluso intervino en dos cortos y en un largometraje realizado en Francia, además de una aparición en la peculiar visión del flamenco de Carlos Saura, en su filme ‘Sevillanas’.
A pesar de que su empresa discográfica no atendió demasiado al mercado internacional en vida del artista, ya que sólo se exportaron sus discos a Francia y Japón, lo cierto es que realizó giras por varios países del mundo. Siendo así, no es de extrañar que grandes figuras de la música contemporánea de todo el mundo hayan reconocido su admiración por la figura de Camarón, como pueda ser el caso de Chick Corea, Miles Davis, Peter Gabriel, Mike Jagger, Quincy Jones, David Byrne, Milton Nascimento, Bono (líder de U2) o Gilberto Gil.

Camarón ha escrito probablemente las mejores páginas de la historia del cante flamenco junto a Antonio Mairena y Manolo Caracol. Aún hoy sigue sin escucharse una nueva voz capaz de medirse con la del Príncipe gaditano, aunque les duela a los mismos que mientras vivió se afanaban en replicar que Camarón no era más que una copia de éste o de aquél.


Discografía oficial  


Con Paco de Lucía:
- 'Al verte las flores lloran' (1969)
- 'Cada vez que nos miramos' (1970)
- 'Canastera' (1972)
- 'Son tus ojos dos estrellas' (1973)
- 'Caminito de Totana' (1973)
- 'Soy caminante' (1974)
- 'Arte y majestad' (1975)
- 'Rosa María' (1976)
- 'Castillo de arena' (1977)
- 'Como el agua' (1981)
- 'Potro de rabia y miel' (1992)

Con Tomatito:
- 'La leyenda del tiempo' (1979)
- 'Calle real' (1983)
- 'Viviré' (1984)
- 'Te lo dice Camarón' (1986)
- 'Flamenco vivo' (1987)
- 'Soy gitano' (1989)

A ello deben añadirse dos recopilaciones, la última de ellas realizada ya tras haber muerto el artista: 'Autorretrato' (remezclas y rarezas, 1991), y 'Camarón nuestro', en directo (1994)

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